May 20, 2022 Last Updated 8:52 PM, Apr 1, 2019
Published in 2021
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Cuando San Francisco descubrió en Cristo el sentido de su vida, sintió la urgencia de comunicar con alegría, el “tesoro que había encontrado”, porque el amor tiende a expandirse.

También nosotras, Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, herederas del espíritu de San Francisco sentimos la necesidad de compenetrarnos un poco más en el mundo laical, ofreciendo nuestra riqueza carismática como una instancia de crecimiento en el amor y una invitación a participar de nuestra misión evangelizadora.

La vivencia del misterio cristiano es inagotable en la Iglesia: de la integración de los diferentes carismas, se manifiesta al mundo, el rostro de Cristo.

Los religiosos reciben de los laicos su sentido de lo concreto, su manera peculiar de vivir la fe, su riqueza humana, su visión de la vida.

Los laicos, por su parte esperan de los religiosos, motivaciones para profundizar el sentido de la vida, propuestas de valores perennes y trascendentes, y un testimonio auténtico de vida espiritual.

En el presente artículo, se desarrolla brevemente LA VIDA DE UNA COMUNIDAD DE LAICOS ASOCIADOS A LAS Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, de la ciudad de Lima, Perú, acompañadas por una Comunidad religiosa. Durante el tiempo de contingencia sanitaría, surge la imperiosa necesidad de elaborar material visual para compartir, por medio de video conferencia y otros, el acompañamiento y espacio de formación de nuestros laicos asociados; haciendo extensiva la invitación a las otras comunidades presentes en los países latinoamericanos.

El material audio visual supone la elaboración de textos y el contactar  sacerdotes u otras personas para las ponencias de los temas, de esta manera se hace buen uso de las redes sociales, las cuales, en el periodo de aislamiento estricto, fueron la herramienta, además de la oración, para el sostenimiento emocional y acompañamiento espiritual de los miembros de la comunidad, quienes sufrieron pérdidas, angustia, soledad y en algunos casos depresión como consecuencia del miedo y de relaciones interpersonales.

Como signo muy positivo, en este escenario epidemiológico, se recibe la vacuna contra la Covid-19, que permite la flexibilización de las restricciones, y experimentar, para el alma y el cuerpo, el beneficio del encuentro presencial, constituyéndose un verdadero motivo de alegría tanto para la comunidad de laicos como para la comunidad religiosa. Estos encuentros hacen brotar sentimientos encontrados, por una parte, la alegría de verse, escucharse, y también, la gran nostalgia por la ausencia física de integrantes de la comunidad de laicos, llamados a la casa del Padre.

Como los fieles laicos, “son llamados por Dios para contribuir, desde dentro a modo de fermento, a la santificación del mundo, mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiadas por el espíritu evangélico, y así manifiesten a Cristo a los demás, principalmente con el testimonio de su vida y con el fulgor de su fe, esperanza y caridad…” (Cfr. Christifidelis laici n°59) La práctica de esta dimensión enriquece el camino de formación y sanación de la fraternidad de laicos asociados a la comunidad religiosa de Lima, protegida por  Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que se organiza para sostener a los más afectados por la crisis económica provocada por la pandemia.

Haciendo suya la máxima de san Alberto Hurtado, “dar hasta que duela”, comparten alimentos, ropa, útiles de aseo e incluso dinero, entregado vía giro bancario. De esta manera la Divina Providencia se hace presente y camina por las calles de Lima en el barrio de San Isidro, a través de la caridad de tantas personas. Las donaciones se comparten con otra congregación religiosa, cuyo apostolado es la pastoral social en el distrito Villa María del triunfo, uno de los sectores más empobrecidos de la capital y también con muchos hermanos privados del necesario che manifiestan su necesidad.

Con las debidas precauciones, se alimenta, también, el alma de los hermanos, con “El Pan de Vida” y la Eucaristía alcanza a enfermos y ancianos del sector, cuando estos solicitan, de esta manera, se fortalece la comunión de la Iglesia con los más vulnerables del entorno que son los adultos mayores.

Las redes sociales permiten acercar a los hermanos en el tiempo de mayor aislamiento, desde el año pasado hasta el momento actual. Por esto brota la gratitud a Dios, hacedor de todo bien, que mueve los corazones e inspira, a través de su Espíritu, a hacer el bien. En este último período del año litúrgico en que las lecturas de la liturgia diaria hacen presente la segunda venida del Señor e instan a estar preparados, con el alma limpia y las manos llenas de buenas obras, “porque tuve hambre, y me disté de comer… enfermo y me visitaste… vengan, benditos de mi Padre… “(Mt. 25, 35-44), todo recurso, bien empleado, también da gloria a Dios.

Nada puede paralizar al Espíritu. La evangelización sigue su camino, muchas veces cuesta arriba, venciendo el propio desaliento y el escaso uso de las redes sociales. En este contexto, doloroso, también resplandecen las sabias palabra de nuestro querido fundador el Venerable Padre Gregorio Fioravanti: “maravilloso es el proceder de la Providencia, a la cual nadie tiene el derecho de preguntar por qué de este modo y no de otra manera” (F.1, pág.16)

¡Para mayor gloria de Dios y la salvación de las almas!


 

Last modified on Miércoles, 01 Diciembre 2021 16:08

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