Cookie Consent by Popupsmart Website TE BASTA MI GRACIA
Jan 28, 2023 Last Updated 4:17 PM, Nov 21, 2022
Published in 2022
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En este mundo, todo es temporal y el tiempo vuela tan rápido. Pienso en los acontecimientos de mi vida... como si todo hubiera pasado ayer. En 2012 entré en la Familia Religiosa de las FMSC. Recorrí las etapas de la formación, siguiendo a Cristo pobre y crucificado. Este año, con la gracia de Dios, llegué al SI decisivo y viví una fiesta memorable.

Todo en la vida tiene un propósito y cada uno de nosotros experimenta a Dios de modo único. De hecho, mi vocación fue una gran sorpresa. Nunca se me había ocurrido, ni siquiera en la familia habíamos hablado de esta forma de vida. Como mi padre era musulmán, ninguno de nosotros fue bautizado, a pesar de que nuestra madre era católica. Vine a Chipre por trabajo y para estar con mi madre. Nunca imaginé que esto fuera solo el comienzo de la transformación de mi vida y especialmente el comienzo de mi "llamada".

Cuestioné el objetivo de mi vida después de ser bautizada aquí en Chipre. La intensa experiencia de amor lleva a una intensa respuesta al amor. Sentía en mí el amor de Dios muy fuerte y las bendiciones desbordaban. Respondí inmediatamente a este amor y mi vida cambió rápidamente. La sensación es similar al amor a primera vista que cambia la perspectiva de la vida.

En la fiesta solemne de los Ángeles Custodios, el 2 de octubre de 2022, tuvo lugar mi Profesión Perpetua en Limassol, Chipre. La celebración comenzó con una breve introducción sobre la Congregación de las FMSC seguida del himno de entrada: "Hermoso ángel, mi custodio, tan manso, guíame tiernamente, porque soy tu hija".

Con el Rito de la profesión religiosa fui llamada por mi nombre ante toda la asamblea presente: una Iglesia multiétnica y rica en rostros y costumbres. Durante la homilía, el celebrante, Su Excelencia Mons. George Panamthundil, Encargado de Asuntos de la Nunciatura Apostólica en Chipre, describió qué es la vocación religiosa. Es Dios mismo quien se enamora del individuo y la respuesta a este amor es pobreza, obediencia y castidad.

La pobreza es expresión de fe, disponibilidad a abandonarlo todo y seguir al Señor en todas partes. La obediencia es ser humilde para someterse a la voluntad de Dios para ser feliz. La castidad es tomar la Cruz y seguir a Jesús.

Uno de los momentos más conmovedores fue cuando, durante el canto de las letanías de los santos, me postré ante el altar. Como si todos los ángeles y santos cantaran y oraran junto con la asamblea. Con fe firme y voluntad segura hice voto a Dios en las manos de sor Antonia Piripitsi Superiora provincial, delegada de la Superiora general sor Paola Dotto y en presencia de todos. Después de firmar la fórmula de los votos, el celebrante me entregó la Cruz y la Biblia. ¡Lo tenía todo! En el momento del anuncio de mi pertenencia permanente a la Congregación por parte de la Superiora Provincial, no pude contener las lágrimas de la inmensa alegría que me invadió. La misa terminó con el himno del Magnificat: "Todo lo que soy, canta a Dios que hace nacer en mí la vida nueva. Mi espíritu vuela sobre las alas de mi Señor..."

Quiero dar las gracias de todo corazón a mis amigos de Nicosia, Larnaca y Limassol. La Iglesia estaba llena de gente hermosa, jóvenes sonrientes y muchos fieles que me acompañaron en este momento significativo. Mi sincero agradecimiento va a todas las religiosas que han participado, al padre Ibrahim Khita y a la comunidad maronita. Doy las gracias a los sacerdotes de la parroquia de Santa Catalina, al padre Lorence Koblavie y al padre Peter Ashton. Mi gratitud a Su Excelencia Mons. George Panamthundil por la Celebración Eucarística. Es para mí un honor y un privilegio compartir con ustedes la infinita alegría de la Profesión Perpetua.

Extiendo mi gratitud a nuestra Congregación, a la Superiora general sor Paola Dotto y a las hermanas del Consejo general. Estoy muy agradecida a las hermanas de las diversas provincias, a la superiora provincial sor Antonia Piripitsi y a todas las hermanas de nuestra provincia santa Isabel de Hungría. Quisiera agradecer de corazón a todas las casas de formación en las que he vivido y a todas las hermanas que han estado conmigo durante el camino de la formación. Doy gracias también a mis madres y padres espirituales y a todos mis formadores. ¡Todos ustedes son un don de Dios para mí!

Agradezco a mi familia natal su amor y apoyo. Aunque mis padres y mis abuelos no estaban físicamente presentes, sé que desde el cielo estaban celebrando y glorificando a Dios.

Oh Señor, Dios Todopoderoso, te doy las gracias por el don de la vida, por el bautismo y por la llamada especial. Tú eres la razón de mi felicidad porque nada más puede llenar mi alma como Ti. Te amaré, Te glorificaré y Te alabaré siempre, Señor Jesucristo. ¡Me basta solo Tu gracia!

Hermana Jaida Gustaham del Niño Jesús


 

Last modified on Miércoles, 02 Noviembre 2022 20:01

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